RENOVADOS COMO EL AGUILA



“ El águila” Salmo 103


“Bendice alma mía al Señor. Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice alma mía al Señor. Y no olvides ninguno de sus beneficios.

El es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

El que sacia de bien tu boca.

De modo que te rejuvenezcas como el águila.”



Al descubrir cómo era ese proceso de rejuvenecimiento al que se sometía el águila comprendí cómo podía sentirse David al escribir ese salmo y por qué había utilizado esa comparación.



En el cuento se explicaba que el águila es una de las aves de mayor longevidad que puede llegar a vivir setenta años. Pero para poder llegar a esa edad, a los cuarenta años se enfrenta a una dura, seria y difícil decisión. Su esplendor decae, sus uñas se vuelven tan largas y flexibles que no pueden sujetar a sus presas de las que se alimenta. Su pico se curva demasiado y pierde su utilidad .Sus majestuosas alas se vuelven pesadas por el tamaño de las plumas y volar se vuelve muy difícil. Para entonces sólo tiene dos alternativas en ese momento de su vida: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le llevara aproximadamente ciento cincuenta días.

Este proceso consistirá en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesite volar y se sienta más protegida . A partir de entonces una vez encontrado el lugar adecuado , el águila comenzará a golpear la roca contra el pico hasta arrancarlo. Luego esperará a que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando empiecen a crecer el águila, una a una irá desprendiendo las viejas y sobrecrecidas plumas de sus alas. Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logrará realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y regocijo para vivir otros treinta años más.
Podemos comprender muchas cosas y sobre todo entender que ese rejuvenecer como las águilas implica en primer lugar una decisión y una renuncia.

Implica además un sufrimiento, para poder desprendernos de esos lastres que no nos permiten remontar el vuelo, desprendernos de esas cargas inservibles que lo único que hacen es alejarnos de Dios e insensibles a la voz de su Espíritu acomodándonos a los deseos de este mundo y de nuestra carne.

Este cuento nos muestra aspectos de nuestra vida, tanto natural como espiritual, que se han ido deformando con el paso del tiempo y que necesitan ser arrancados para que nazcan nuevos y limpios por el poder de su Espíritu Santo.

Otro aspecto que me podemos meditar es la necesidad de aprender a esperar y confiar en Él.



El águila espera a que le nazca un nuevo pico con el que empezar ese proceso de transformación.

Nosotros unas veces buscamos un lugar donde refugiarnos, y no lo encontramos. Otras veces, el Señor nos busca el lugar y nos prepara un nido donde iniciar ese proceso y empiezan a suceder cosas (nos vemos sin nuestro vigoroso pico, sin nuestra fuertes uñas y sin nuestras majestuosas alas) todos estos acontecimientos debilitan nuestra confianza, aparecen los temores, nos entran las prisas, las dudas, nos vemos débiles, insignificantes e inseguros y empezamos a preguntarnos si valdrá la pena todo este sufrimiento, si en verdad es necesario pasar por este doloroso resurgimiento parar poder emprender de nuevo el vuelo y entonces echamos a volar en nuestras propias fuerzas con lo que rápidamente nos debilitamos y caemos.



Pero es tan grande la misericordia del Señor que nos recoge y nos sustenta dándonos promesas de vida en su Palabra, como dice en 2ª de Crónicas 40:29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas y en el versículo 31 “ pero los que esperan en el Señor levantarán alas como las águilas...

Además, no sólo el águila vuelve a remontar el vuelo, sino que vive treinta años más en plenitud y fortaleza.

El Señor dice en su Palabra que apartados de Él nada podemos hacer.

David nos expone además todas las bendiciones de Dios, todo lo que el Señor nos ofrece viviendo en rectitud y santidad delante de Él todos los días de nuestra vida, por esa razón ese rejuvenecimiento del que nos habla David comporta una vida nueva y fructífera.

Quiero decir como el salmista mejor es un día en tu presencia que mil fuera de ella.

Señor yo quiero ser como ese águila que decide pasar por ese proceso doloroso para que Tú puedas renovar un espíritu recto dentro de mí y además pueda crecer y madurar Yo quiero más de Ti, aprender de Ti y bendecirte en mi vida porque has sido mi socorro y mi aliento en mis momentos más duros y difíciles.

Señor, tuya es mi esperanza, Tú eres mi refugio y mi roca fuerte.



Ahora más que nunca y sabiendo lo que digo con plena certeza de fe quiero pedirte Señor que me rejuvenezcas como el águila.

Y a todos los que quieran rejuvenecer como él águila les digo que vale la pena, que el Señor está con nosotros, que esperemos y confiemos en Él y Él hará.